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Hace ya bastantes años que asumimos la costumbre norteamericana de adornar abetos en Navidad, aunque por lo general sabemos poco de ellos. Vamos a explicar algunas cosas.
Su nombre científico es abies alba, o sea abeto (en latín) de corteza blanca. En la Península también se llama auet en Cataluña y txapin en el País Vasco.
Al mirar un abeto vemos un árbol grande, de hasta 60 metros de altura, de forma estrecha y cónica, de tronco recto como una columna y corteza cenicienta a blanca y lisa que se oscurece y resquebraja con la edad, agrietada con la edad, con un fruto muy parecido a una piña que normalmente sale en la mitad superior de la planta. Las ramas son casi horizontales y no tiene ramas en la parte inferior que puede llegar a medir hasta 6 metros de circunferencia.
La hoja es perenne, con hojas planas de 1,5 a 3 cm., planas, solitarias, no punzantes, dispuestas en dos hileras gruesas.
El abeto florece en primavera de abril a junio. Las piñas maduran en el otoño siguiente. Las flores se dividen en conos femeninos verdes -las piñas- y en conos masculinos amarillas -donde se encuentra el polen-.
Podemos ver abetos en bosques de montaña de todo el mundo, en España está limitado a los Pirineos, encontrándose sus bosques más importantes en las provincias de Lérida, Huesca y Navarra.
De su corteza se obtiene la trementina (lágrimas de abeto la llamaban los romanos). La trementina y el aceite esencial tienen propiedades como balsámico (expectorantes) y antiséptico, especialmente sobre las vías respiratorias y urinarias. Se utiliza para tratamientos de afecciones respiratorias: Resfriados, gripe, bronquitis, enfisema, asma, faringitis y sinusitis; también para infecciones de las vías urinarias: cistitis, uretritis y pielonefritis.
El aceite esencial se usa sobre la piel para tratar inflamaciones osteoarticulares y dolores musculares o de articulaciones.
Algunas formas de uso:
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Para la acidez de estómago: Hacer una decocción de 50 gr. de yemas de abeto en 1/2 litro de agua durante 3 minutos. Dejar reposar 5 minutos. Colar y beber tres tazas al día endulzado con miel.
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Catarros, bronquitis: Hacer una decocción de 50 gr. de yemas de abeto en 1/2 litro de agua durante 3 minutos. Dejar reposar 5 minutos. Colar y beber tres tazas al día endulzado con miel.
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Lumbago, reumatismo y ciática: Se mezclan dos partes de resina por tres de cera líquida caliente. Este emplasto se aplica en forma de fricciones sobre la zona afectada o dolorida. Debe tenerse mucho cuidado al realizar el preparado al baño María y hacerlo a fuego lento ya que de lo contrario la llama podría alcanzar la trementina y arder.
Tres cosas antes de terminar estas notas:
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Recordar que hay una variedad andaluza de abeto, el Pinsapo, que solamente vive en el sur de España. Tiene hojas muy delgadas, cortas y rígidas, que crecen rodeando todo el tallo. Forma un cono de base ancha y no es demasiado grande en su edad adulta - hasta 20 m - Crece en suelos calizos. Este tipo de abeto sólo aparece en el Parque Natural de Grazalema (Cádiz) y en los Parque s Naturales de Sierra de las Nieves y Sierra Bermeja (Málaga).
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Ya que hemos terminado asociando el abeto a la Navidad, relataremos uno de los que dicen ser el origen de esta costumbre. La leyenda cuenta que en la primera mitad del siglo VIII un roble -adorado hasta entonces por muchos pueblos como la expresión de las fuerzas de la Naturaleza- cayó sobre un abeto, pero éste quedó milagrosamente intacto, por lo que fue proclamado el árbol del Niño Jesús. Su forma triangular se explicó como representativa de la Trinidad, con el Dios Padre en la cúspide. Al principio de esta costumbre se quemaban sus agujas durante el nacimiento para bendecir y proteger a la madre y al bebé.
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Para terminar, recordar que afortunadamente en muchos lugares está prohibido vender árboles muertos -sin raíz- en Navidad pues esta costumbre esquilma los bosques cada año y, por otro lado, sólo una pequeña parte de los abetos vivos vendidos se planta después de las fiestas, y de los replantados tan sólo una pequeña parte sobrevive. Mejor dejarlos en su lugar.
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